Reyes Montiel Mesa
lunes, 26 de noviembre de 2007
Todos con Triki
Estoy desolada. En este mundo ya no se respeta nada.
Volvía yo a mí casa después de un tedioso e infructoso pleno de presupuestos, cuando la radio del coche casi me para el corazón. Resulta que en Estados Unidos en lugar de preocuparse por el cambio climático, el dolor y la pobreza que provocan sus invasiones y cosas así, no tienen otra idea que vetar Barrio Sésamo. Yo no sé cuántos millones de niños y niñas nos hemos criado con los teleñecos de barrio sésamo. Con ellos aprendimos la diferencia entre lejos y cerca, derecha e izquierda, frío o calor y un motón de cosas más. Es más hasta ahora había un CONSENSO MUNDIAL GENERALIZADO sobre que era uno de los programas más educativos para la infancia.
Y por qué, me pregunté angustiada, deseando que la locutora dejara de entretenerse y entrara en materia. Por TRIKI, ¡MI TRIKI! Resulta que se han dado cuenta de repente de que es una mala influencia porque en sus inicios fumaba en pipa y come compulsivamente galletas, hábitos, según los cerebros del veto, incompatibles con un modo de vida saludable.
Pero, por dios, ¿dónde vamos a llegar? Yo es que no doy crédito....
Sólo se me ocurre en estos momentos, primero expresar mi indignación y en segundo lugar, en nombre de todos los niños y niñas que no pueden tener un modo de vida saludable, es decir, que no pueden comer, ni dormir, ni ir al colegio y mucho menos ver Barrio Sésamo, quiero reivindicar a TRIKI.
Dios mío, ¡qué mundo!
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