Sociedad Abierta * Blog de David Pérez García
sábado, 28 de julio de 2007
Gabriel Cisneros
La muerte de Gabriel Cisneros es una pérdida para todos los españoles. Para quienes tuvimos el honor de conocerle, es una causa de gran dolor. Conocí a Gabriel en ABC, donde se preocupaba por ayudar hasta al último becario, y nada diferenciaba el trato que daba al Director o al Presidente que al último de los becarios. Era una persona sencilla, inteligente, única. Era profundamente humano, y sabía escuchar, aconsejar, ayudar. Yo le admiraba por todo eso, pero también por su increíble capacidad verbal: no he conocido a nadie en mi vida que dominara tanto el lenguaje, que amara tanto el catellano, que manejara tan bien las palabras. Cualquier conversación con él era en si misma un ensayo, lleno de profundidad, de coherencia, de inteligencia. Iniciaba una frase y justo cuando creías que era imposible mantener un hilo conductor tan complejo, tan profundo y tan sólido, todo cobraba sentido y cada palabra encontraba su dimensión y su lugar con una precisión alucinante. Durante unas Elecciones Generales (1996), donde él era candidato por Burgos, me pidió que me fuera con él a echarle una mano. Estableció su cuartel general en el Corona de Castilla, creo recordar, y allí estuvimos un mes o mes y medio recorriendo los pueblos, escribiendo discursos, haciendo campaña. Nunca en mi vida he aprendido tanto. En lo político y en lo humano. Su amor por España sólo era comparable al que sentía por su familia. Hoy el mundo es peor que antes porque ya no está Gabriel. Mi mundo y el de quienes le queríamos nunca será el mismo sin él. Gracias Gabriel por tu enseñanza y tu bondad. Gracias por avalarme cuando me afilié al partido que hoy siento en el corazón. Gracias por enseñarme los secretos del castellano. Gracias por tu amistad y tu lealtad. Sé que ahora estás allá arriba y sabes que nunca te olvidaremos.
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