Adolfo Piñedo Simal

martes, 19 de mayo de 2009

PARTIDISMO Y UNIDAD DE MERCADO

Una de las medidas que el Gobierno ha puesto en marcha para estimular la economía es la subvención a la adquisición de coches. La subvención tiene tres tramos: uno del que se harían cargo los concesionarios (1.000 €); otro financiado por el Gobierno (500 €) y otro financiado por las Comunidades Autónomas (otros 500€). Algunas CCAA se han adherido al plan, corriendo con el gasto de ayudar con 500 € (o mas). Con eso, no solo ayudan a los fabricantes de coches. También se ayudan a sí mismas, ya que un aumento de ventas es también un aumento de recaudación por el Impuesto de Matriculación que, recordemos, está al 100 % transferido.

La original lideresa que disfrutamos en Madrid no podía aceptar el simple planteamiento de sumarse a la iniciativa. Antes muerta que sencilla: donde esté una buena broca que quite la cooperación entre instituciones. Ha declarado que lo que hay que hacer es bajar el Impuesto de Matriculación y no dar ayudas. Y, como no tienen capacidad para bajar dicho impuesto, ha anunciado una ayuda equivalente al 20 % del Impuesto de Matriculación. Para el comprador es como si le bajasen un 20 % el mencionado impuesto, ya que recibirá un cheque por importe del 20 % de lo que haya pagado por el Impuesto.

Ahora bien; ¿qué es mejor, bajar el impuesto de matriculación o ayudar con 500 €? Pues depende. A quien se compre un coche pequeño le convienen los 500 € ya que estos modelos no pagan impuesto de matriculación  y, por ende, Aguirre le da el 20 % de cero. O sea, nada. Pero quien se compre un coche de alta gama que, pongamos, tenga un impuesto de 8.000 €, Aguirre le abona 1.600 €. Si, además, este coche contamina más del límite que estable el Plan del Gobierno, lno podría recibir la  ayuda de 500 €. Ya se entiende por qué Aguirre prefiere subvencionar el 20 % del impuesto antes que dar una ayuda de 500 €.

Los efectos sociales (ayudar a los que compren coches de alta gama y no a los de gama baja), los efectos ecológicos (ayudar a los que más contaminan) y los efectos económicos (ayudar a los fabricantes extranjeros, ya que en España apenas se fabrican coches de gama alta) son claros. ¿Por que, entonces, se empecina en sostener su medida frente a la más beneficiosa del Gobierno?

Dos son los motivos. Por un lado, cultivar la imagen de una Esperanza Agurirre, enemiga de los impuestos. Es este un caso en el que el prejuicio ideológico choca con la realidad. Ni siquiera el PP nacional en su Plan Económico defiende la idea de bajar el Impuesto de Matriculación: propone una subvención a la compra, que es lo que se ha hecho. Pero Aguirre es, ya se sabe, poco amiga de Rajoy y sus opiniones.

El otro motivo es más prosaico. Atraer a los compradores de coches de alta gama a Madrid supondría un aumento de ingresos para la Comunidad de Madrid en detrimento de otras Comunidades.. Al final,podría ser que la Comunidad de Madrid recibiera más de lo que gasta. Eso si, perjudicazndo a los demás. Es notable que esto lo haga quien alerta sobre la ruptura de la unidad de mercado por culpa de las autonomías.

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