Adolfo Piñedo Simal

jueves, 02 de abril de 2009

MAS SOBRE CAJAMADRID

A lo que asistimos en CAJAMADRID es a una descarnada pelea entre dos facciones del PP madrileño por el control de la entidad. Atribuir a esa encarnizada batalla algún contenido político (la privatización de la Caja, por ejemplo) es bastante gratuito. Lo que buscan Aguirre y Gallardón es desplazar o mantener a Blesa para, así,  apuntalar sus respectivas carreras políticas. Es una bronca que deteriora a CAJAMADRID como institución. Hace mucho que Rajoy debería haber puesto orden en el patio, acabando con este espectáculo. En todo caso, desde muchos ángulos se observa con preocupación la tremenda bronca que pone intereses personales por encima del interés general.

El Gobierno ha hecho bien en presentar resurso de inconstitucionalidad a la reforma de la Ley de Cajas contenida en la llamada Ley de Acompañamiento. Primero, por razones jurídicas: una Ley Autonómica que invade competencias estatales debe ser recurrida. Pero, además, para lanzar una señal a los contendientes. Ningún gobierno debería contemplar el deterioro de la cuarta institución financiera del país sin hacer nada.

Los socialistas madrileños se han movido en la línea de promover  la estabilidad de CAJAMADRID. Claro que algunos hubiesen preferido participar en la bronca como peones de uno de los dos bandos. No parece la mejor idea. En la practica eso sería llevar la oposición a Esperanza Aguirre a la Institutución. Antes al contrario, hay que promover el el consenso entre todos los actores (partidos, sindicatos y facciones) en torno a la nueva dirección que ha de emerger del inminente proceso electoral.

Una dirección que debe ofrecer un claro perfil profesional. ¿Se debe promover, además, la "despolitización" de las Cajas?. A lo que asistimos en CAJAMADRID es a una lucha sectaria, partidista que no duda en llevar la pugna al terreno de la Institución. En CCM ha pasado algo parececido: el PP de Cospedal ha elegido hacer oposición a Barreda en CCM. Promoviendo la salida de sus consejeros ha lanzado una señal inequívoca de desconfianza en CCM. Eso es lo que es criticable: el partidismo, el sectarismo que arrasa con todo y no tiene límites. Pero el modelo de designación de los órganos rectores de las cajas definido por la LORCA y sus sucesivas modificaciones otorga a los partidos y a los sindicatos (de un modo directo o indirecto) la capacidad de configurara las direcciones. A las cajas les ha ido bastante bien con ese modelo, a juzgar por los resultados. Los actuales problemas no derivan de decisiones "políticas" sino más bien de errores "profesionales". En todo caso, es bueno mejorar el sistema de elección, pero sin confundir al personal. Y se debería promover una cultura política de autocontrol de modo que los partidos y los sindicatos renunciemos a hacer partidismo en este escenario.

 

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