Adolfo Piñedo Simal
miércoles, 25 de marzo de 2009
EL DICHO Y EL HECHO
La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace suele ser un bien escaso. Pero una cosa es la incoherencia y otra hacer exactamente lo contrario. Esta es la especialidad de Esperanza Aguirre. Veamos algunos ejemplos.
Presume la Presindenta de liberal. Sin embargo, como ha señalado el Presidente de la CECA, nunca se había producido una intervención tan descarada en la vida interna de una Caja de Ahorros como la que ella está protagonizando en Cajamadrid. Pero es que, además, se trata de una intervención que no se ha molestado en justificar. No es una crítica a la gestión del actual responsable. Es una lucha por el control pura y dura. ¿Será esto el nuevo liberalismo?
En la cuestión del aborto, ahora, y, antes, en la asignatura "educación para la ciudadanía", nuestra liberal está alineada con los obispos. Vale decir, sostiene posiciones más propias del absolutismo decimonónico que de los tiempos modernos, ya que en el fondo es asumir el poder de la Iglesia para dictar normas sobre el comportamiento de las personas por encima de la voluntad popular. ¿Será esto liberalismo? ¿Es el Estado (o la Iglesia) quien debe decidir sobre la maternidad de cada mujer?
Presume de transparencia y no ha dudado un segundo en impedir que la comisión de investigación cumpla con su función. El colmo ha sido decretar el cierre (formal, porque realmente cerrada estaba desde el principio) de esa comisión. A mayor abundamiento, impide el control del ejecutivo en materia de contratos con las empresas del caso gurtel alegando (indebidamente) que estos están bajo el secreto del sumario. En el fondo, con Aguirre, la Asamblea de Madrid, no puede controlar al ejecutivo. Antes al contrario, es el ejecutvio quien controla la Asamblea. Una perversión de la democracia a la que se prestan los diputados del grupo popular.
Con Aguirre, Telemadrid ha pasado a ser el paradigma de la manipulación informativa, que algún día estudiará en las Facultades de Ciencias de la Información. Lo cual, no es obstáculo para que la lideresa la ponga como ejemplo de pluralidad.
Y para remate, lo que ya se sabe del caso Gurtel muestra un panorama de corrupción de la vida pública más que notable. Ante lo cual la lideresa no duda en atacar a quien investiga el delito (presunto, pero bastante evidente) y proteger al delicuente (presunto, por supuesto) Todo ello en nombre de la honradez. Para la lideresa no hay más que intrigas y conspiraciones contra el PP. Cuando la vida está revelando una especie de corte de los milagros, tapada por la conviviccón de impunidad.
En suma, lo contrario de lo que predica.
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