Adolfo Piñedo Simal

martes, 20 de enero de 2009

CINCO OBVIEDADES SOBRE CAJAMADRID

PRIMERA OBVIEDAD. El PP madrileño libra en CAJAMADRID una batalla más de la ya larga guerra que enfrenta a dos fracciones encabezadas por Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón. Una guerra en la que uno puede tener más simpatía por uno o por otra, pero que, en todo caso, no se puede entrar. Más en concreto, sería un error grave alinearse con uno o con otra. Por un elemental principio democrático.

SEGUNDA OBVIEDAD. Lo que se ventila en esa guerra no es la privatización o no privatización de CAJAMADRID. Esa es una cuestión que excede el ámbito de la Asamblea General de CAJAMADRID que es el órgano que se renueva (parcialmente) en este año. Estamos ante una pugna pura y dura por el control de CAJAMADRID como parte de la pugna por el poder interno en el PP. En todo caso, parecen más favorables a la privatización las declaraciones de Rajoy que las de Granados. El marco legal de una Caja se decidirá no en un Consejo de Administración sino en un Parlamento.

TERCERA OBVIEDAD. En la configuración de los órganos de gobierno de CAJAMADRID (como de las demás Cajas) los partidos políticos tienen un papel determinante si bien actúan de modo indirecto. Este modelo parece haber funcionado razonablemente, si nos atenemos al éxito que hasta aquí han tenido las Cajas. Cosa distinta son abusos y perversiones del modelo. Una de estas es la de llevar a la Caja las batallas intrapartidistas, que es lo que vemos ha hecho el PP. Un abuso es utilizar el puesto representativo para fines particulares. No hay que sacar a  la política de las Cajas: no hay que dejar entrar a la política partidista en las Cajas.

CUARTA OBVIEDAD. Ante la cercana renovación de órganos de gobierno de CAJAMADRID, parece razonable que quien gestione tenga el apoyo de quien representa a la mayoría de los madrileños. Y a ser posible, tenga el apoyo de todos los representantes de los madrileños. Es decir, convendría mucho un amplio consenso al respecto. Por eso, conviene que los partidos hablen y negocien.

QUINTA OBVIEDAD. Los consejeros no están sujetos a mandato imperativo. Tampoco los diputados, por cierto. Pero este hecho no les exime de acatar decisiones de la dirección de su partido. De lo contrario, lo que se escucha es la defensa del tránsfuga, que, naturalemente, siempre tiene "argumentos" para poner su voluntad por encima de la de su partido. "Argumentos" que, generalmente, esconden la privatización del cargo que ostentan gracias a una decisión de su partido.

 

No hay ninguna respuesta.

 

Inserte una Respuesta

 

Debe identificarse para poder insertar comentarios. Identifíquese aquí.

© 2006 – Asamblea de Madrid | Accesibilidad | Este sitio web utiliza los estándares definidos por el grupo W3C: CSS

Web optimizada para una resolución de pantalla de 1024x768