Adolfo Piñedo Simal

lunes, 04 de febrero de 2008

LAS MENTIRAS Y LA DERECHA

La posición del PP ante el caso Lamela pasará a la historia como un paradigma de cinismo. Han decidido no asumir ninguna responsabilidad, negando los hechos y achacando lo que sucede a un ataque del adversario. Es la respuesta tantas veces reiterada de la derecha que disfrutamos.

No se recuerda que un dirigente del PP haya asumido responsabilidad alguna, aunque haya sigo pillado "in fraganti". En cambio, exigen responsabilidades políticas (es decir, dimisiones) al adversario ante cualquier cosa, nimiedades incluidas. Para no asumir las propias, poco importa mentir con toda la boca, como está sucediendo en el caso Lamela. Ahora salen con aquello de que "ellos no han sido". ¿Quien entonces? ¿Quien montó un escándalo basado en acusaciones infundadas, falsas, por tanto?

Vienen con una teoría puramente inquisitorial: las personas que ellos acusan son culpables mientras no prueben lo contrario. Y como la sentencia solo dice que no se ha podido probar la acusación, ellos siguen, erre que erre, diciendo que son culpables y que ya se probará.  ¡Y se dicen liberales! En realidad está más cerca de los serviles del XIX.

Dicen la tontuna de que despidieron al Dr. Montes por "pérdida de confianza". ¡Toma, claro! Cuando a una persona se le acusa de haber matado a 400 personas ¿como se va a tener confianza en ella? Que uno recuerde, cuando cesaron al Dr. Montes no estaban preocupados por un supuesto mal funcionamiento de la urgencia del Severo Ochoa, sino por las supuestas "sedaciones irregulares".

Todos estos argumentos carecen de sentido en democracia. Pero todo vale para eludir la responsabilidad. Eso si, como el fariseo de la Biblia, no tardarán en  pedir responsabilidad a los demás.

Claro que quienes apoyaron la guerra de Irak asegurando que allí había armas de destrucción masiva, no se van a parar en barras ante la minucia de liquidar la honra y el prestigio de un puñado de profesionales. Poca cosa es esa comparada con los 150.000 muertos (según la última cifra) que llevamos en Irak. Por cierto ¿quien asumió alguna responsabilidad por una decisión basada en mentiras tan evidentes?

A lo que asisitiremos, finalmente, es la victimismo. Para rizar el rizo, el PP y Lamela se visten de víctimas. No solo no se arrepienten de nada sino que, encima, dicen que son ellos los agredidos. Es el colmo del cinismo. Un colmo en el que se sienten tan a gusto.

Pero toda situación tiene un lado positivo. En esta campaña, Lamela se ha convertido en una de las representaciones más claras de lo que es el PP. Bueno es que los electores se enteren.

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